Estimado lector, el título de este editorial se antoja ser el típico de una obra de teatro, sin embargo, mejor no se puede describir en pocas palabras lo que ha sucedido con el ancestral Club de Radio Experimentadores de Mexicali A.C. Hace unos días me hicieron llegar a través de correo electrónico una serie de lamentables fotografías del mencionado radioclub, o mejor dicho, lo que quedó de él. Debo reconocer que la sensación que tuve al ver esas fotos fué de profunda tristeza.










